La mejor satisfacción de las necesidades es ciertamente el contenido y el fin de toda liberación, pero, al progresar hacia este fin, la misma libertad debe llegar a ser una necesidad instintiva y, en cuanto tal, debe mediatizar las demás necesidades, tanto las necesidades mediatizadas como las necesidades inmediatas.
Es preciso suprimir el carácter ideológico y polvoriento de esta reivindicación: la liberación comienza con la necesidad no sublimada, allí donde es primero reprimida.
Mientras saco fotocopias en el trabajo, agarro un libro de los de alrededor al azar para ojear. Esto es de la introducción de El hombre unidimensional, de Herbert Marcuse. También en la introducción dice "El tópico sobre la 'banalidad del mal' se ha revelado como carente de sentido" (lo cual se contradice con lo que postié hoy en resistirse es fútil, mi blog exitoso).

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