jueves, 6 de mayo de 2010

I N S I S T O : Insisto y Batalla

Ante la amenaza de un terrorista temeroso del pasado y la arqueología, copié mis dos textos para que sobrevivan en la web.
Ambos son del 2006.

INSISTO INSISTO

Soy Alejandro y soy un minero. Las condiciones son muy malas. No veo el sol. Un día estaba solo, a cincuenta metros en la roca y me encontré con mi madre. Pasaron cuatro días y todavía me duele la cabeza. Ella estaba tomando tereré. Había muy poco aire. Ella estaba tomando mate y fumando. Le pregunté qué hacía ahí y sólo me miró. Se apagó la lámpara y cuando volví a ver su cara estaba desfigurada en una mueca. Todavía me duele la cabeza. Con la nariz en el techo, en el cuarto, somos siete. El más joven duerme en el piso. De a ratos pienso en el encuentro familiar. Recuerdo el aire, la luz del momento entre el sueño y la vigilia. El mate. Y el humo. Trabajamos de 6 a 6. Arriba hace mucho frío. La vida es pesadilla. Hoy abrí un túnel y tuve que ser un cuadrúpedo estúpido doce horas. Qué más da. El tiempo transcurre como si fuera una esponja. (Hay que corregir ciertas cosas en mi comportamiento. No debe volver a ocurrir que me descubran en pleno panic attack. En el almuerzo encontré al gato, el que me envió mi madre para que recuerde una vez más (wiered animal) lo que no quería. Me comporté como un idiota, le empecé a gritar. Fui el tema del día. A pesar de eso no pude evitar que el día fuera uno más. La tos (porcentualmente) avanza en mi existir. Veo a mi madre más de lo acostumbrado, varias veces por día, pero son sólo flashes, alucinaciones, no como abajo, desórdenes de la luz. Viene para hacerme recordar. Hoy fue noche de paga miserable y de deudas en el bar. Sin dormir, a las 6 de la mañana sonó la campana y entramos a trabajar. Todavía estoy en la cuerda, los vapores de la resaca más activa. Bajo, más de lo acostumbrado. Encuentro a mi mamá y sé qué me dirá. Insisto. Una vez más, lo que no quiero deslizar en mi mente. Partiré, lo presiento, atravesando el túnel que claramente provendrá después de los resquicios. Rosario, Febrero 2006


INSISTO BATALLA

En verano de 1986 Vered Ataya fue encontrado muerto en el foso de los leones de la ciudad de Buenos Aires en horario de apertura, junto a los leones en cuestión. Los tres (Vered y los leones) presentaban fracturas múltiples en vértebras vitales y el motivo de la muerte fue catalogado por el mote policial que equivale a morirse cuando te caíste. Análisis demostraron opiáceos en sangre y de los pocos datos objetivos presentados por o para los medios nacieron múltiples versiones explicativas más o menos descriptivas de lo que fue la última noche de Vered en la Argentina. Los motivos alegados por las diversas partes incluyeron ecoterrorismo, filosofía, misticismo y remordimientos entre otras cosas y fueron compilados por autor ignoto en libro hoy por hoy inconseguible mal fundamentado 1988. Tres situaciones resaltan entre las que protagonizó desde su aparición hasta su muerte públicas, estas incluidas.

Las primeras noticias que se tienen de él en Argentina son de cuando organiza, formando parte de la guerrilla urbana anarquista años ’60, la toma de rehenes en la fastuosa tienda del centro porteño. Seis guerrilleros, treinta rehenes, un cadáver entregado a la policía, la banda escapa en taxis aportados por la policía, seis taxis, un maleante por taxi, dos rehenes por taxi; cada taxi toma una dirección diferente.
De pronto los rehenes liberados se esfuman imperceptiblemente, los taxis que eran seguidos se pierden entre semáforos alterados (taxistas cómplices), el cadáver de la morgue desaparece, la fastuosa tienda del centro porteño explota sin víctimas que lamentar; millones perdidos, inversionistas se suicidan, cambios en el gabinete y un comunicado vindicante firmado la guerrilla urbana anarquista.

Su nombre se cuela en la historia reciente nuevamente cuando, a fines de los ’70, sale al mercado de los entendidos una cinta en la que: Vered haciendo de mujer, imágenes perturbadoras hasta para el más compadrito, muchas personas involucradas y multiracialidad no hay Kirk que valga, con idioma original incomprensible, subtitulado al español, errores de ortografía. Subterráneamente la cinta adquiere notoriedad hasta su auge en 1984 cuando editorial avant garde distribuye bajo título seguro ajeno de Gran Aquelarre Sexual, y en la tapa el fotograma de la anciana descolocante.

Los avistamientos póstumos de Vered Ataya en distantes partes del globo fomentaron el misterio que estalló en forma de moda leyenda durante principios y mediados de los ’90, hasta que las peroratas de los porteños acomodaron la explicación que hasta hoy quedaría oficializada por la vox populi.
Se dice, Vered Ataya fingió su muerte en 1986 matando al actor que se hacía pasar por él desde el atentado a la fastuosa tienda del centro porteño, cuando él, para escapar, se hizo pasar mediante intrincados sistemas abiertos de maquillaje y escenografía y cierta teoría oriental de la respiración por el cadáver del rehén que saliera caminando de la morgue ante el descuido completamente comprensible del médico forense. Puede ser.

viernes, 16 de abril de 2010

Al teléfono

(Ale atiende el teléfono. Del otro lado reconoce la voz de la directora de un área de la escuela)
- Biblioteca.
- Hola, ¿Ale? ¡Soy Moni! ¿cómo estás?
- Bien, bien, y vos.
- Bien, todo bien, escuchá, te llamo porque necesito para mi hijo que me prestés el libro que usan en fuentes, La Biblia, ¿vos tenés ahí uno para prestarme para que se lleve todo el año?
- No Moni, nosotros no podemos prestar libros por todo el año. Además es el libro que más se saca.
- ¡Ay!, ¿pero uno no tenés por ahí, uno así como para que me lleve todo el año?
- No, no puedo prestar libros por todo el año. Lo que puede hacer es venir todas las veces que lo necesita a sacarlo a la biblioteca.
- Ay, no, pero el se fue a Belgrano ahora, está en Belgrano. Bueno, no sé, ¿y se puede comprar en algún lado? ¿Cuál es el autor?
- ¡Dios!
- ...
- O un montón de rabinos a lo largo de un montón de tiempo.
- (En off side, sin terminar de darse cuénta bien donde se equivocó o qué tan mal quedó) No, pero digo, como, ¿no hay así como...? ...¿Cómo lo pido yo?
- Hay una editorial, Sigal.
- ¡Ah! ¿Sigal? Bueno. Y si no, ¿puedo sacar fotocopias, no?
- Sí.
- Bueno ahora mando a alguien a buscar una Biblia, preparala que ahora mando a alguien, ¿sí?
- Dale, chau.
- Chau Ale gracias beso.

jueves, 18 de marzo de 2010

Neue Alte Post

Me decidí a subir un post que escribí en el 2008. Así que está pero re lejos.






jueves, 4 de marzo de 2010

silla eléctrica

Llevo toda la mañana dándome choques eléctricos cada vez que me levanto de la silla y me agarro del apoyabrazo; cada choque es más fuerte que el anterior. Creo que en un momento voy a morir frito, así que quería aprovechar para decirles a todos que los quiero mucho y que lean www.resistirse-es-futil.blogspot.com

jueves, 30 de julio de 2009

URGENTE





jueves, 4 de junio de 2009

Señales Alarmantes

A veces cuando estoy en mi casa solo y estoy teniendo un monólogo interno me doy cuenta de que estoy gesticulando. En particular cuando me imagino lo que alguien me contestaría a algo, me doy cuenta de que estoy poniendo la cara que le pondría.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Hacer caca

(Viene de el post anterior)




Hice caca. No vomité. Me siento mucho mejor.
Es como que el blog es mi amigo. ¿Debería ser triste? Digo, se supone que eso es triste, ¿no? En todo caso no me lo parece. Lo que sí es seguro es que los blogs tienen tan bajo nivel en promedio porque mucha gente los usa de amigo, como yo contando (¿contandoLES, a los lectores, que además son mis amigos porque nadie que no esté acá al lado en Serán más famosos que Paulo Coelho además de Joni leen mi blog, o contandoLE, al blog? ¿tal vez no tengo lectores por mis afición a las frases denodadamente largas? ¿se deberá mi afición a las frases denodadamente largas que se encabalgan las unas a las otras como homosexuales en un sauna al hecho de que nuestra Señora Presidente de la Nación Cristina Fernández de Kirchner también las ama, y las utiliza todo el tiempo con el fin de lograr esa maravillosa oratoria de la que está dotada gracias a Dios? Como sea, hoy mis palabras favoritas son denodado/a y denodadamente) que me hago caca. Pero debo alegar a mi favor que decirselo a alguien me ayudó a tomar valor para ir a hacer caca, y de hecho fui a hacer caca apenas oprimí (figurativamente) el botón (figurado) que reza "Publicar entrada". Ahora bien: ¿decirselo a alguien? Esto no es decirselo a alguien. Decirselo a alguien sería que les mandara un mail, por lo menos se acercaría bastante más al concepto de "decirselo a alguien" que esto de escribir en un blog cual naufrago escribiendo un mensaje en una botella. Piensen en la siguiente imagen... no, mejor: lo escribo como relato. Ahí va:

(¿se nota que hoy no vino mi jefa?)

El muelle estaba desierto. Ni una persona se hubiera podido divisar, de haber estado alguno de nosotros allí, oteando el horizonte. El mar y los apretujados galpones rojos y verdes estaban encapotados por un cielo nocturno sin estrellas. Algunas gaviotas sí habían, en cambio, volando en círculos alternativamente por sobre las tablas de madera y las embravecidas aguas negras. Sin nadie para escucharlo, el viento rugía su furia voraz, aplacando todo lo otro, los chillidos de las aves, algunas campanas moviéndose solas, y un sonido vítreo que una botella hizo al chocar, suavemente, contra la pared de piedra. Una botella que había llegado de muy lejos, desplazada junto con grandes masas de agua, peces y plancton, por acción de las corrientes marinas. La botella no se rompió, sino que siguió su curso, ahora arrastrándose por la pared hasta la entrada de un canal, que por magia divina operaba en este momento a la inversa del famoso dicho del Eclesiastés que reza "Toda el agua va hacia el mar".
Era verde, de cuello largo y panza abombada, y llevaba un tapón hecho de cera de vela y mugre. Tenía capacidad para dos litros de cualquier líquido o elemento pasible de ser mesurado en litros, pero su capacidad no estaba siendo utilizada completamente. En verdad, lo que llevaba no ocupaba mucho espacio: se trataba de un pedazo de papel. En su condición de botella podría haber tenido muchos posibles fines, desde el transporte de líquidos hasta la defensa personal, pasando por la iluminación (como parte de una bonita lámpara-botella de rústica confección hippie), la escenografía, el ornato... pero no era ninguno de esos su fin: su fin era la mensajería.
¿Era su fin la mensajería? Quizás nos apresuremos al sacar esta conclusión del solo hecho de contener un pedazo de papel amarillento, quemado en los lados y enrrollado. Esperemos, para qué conjeturar. Este mundo está hecho de sorpresas, una tras otra, una tras otra. La imprevisibilidad de las cosas es la sal de la vida, solía decirme mi amada y vieja abuela Greta, en nuestros interminables paseos por el prado.
Rauda corría la botella su regata salvaje por los canales de la pequeña ciudad, como poseída por alguna clase de imperiosidad sobrenatural. De milagro (como todo en esta vida) no estallaba contra los obstáculos que se le presentaban en el camino, y seguía, siempre rauda, como ausente. Su divagar apresurado la llevó a desembocar en la rampa que un pescador se había hecho construir por expertos albañiles a metros de la entrada de su casa, para bajar su bote al agua con facilidad; quizo el azar que el ángulo en el que la rampa la recibió fuera el correcto para un salto en el aire y un seguro aterrizaje. La botella quedó finalmente, erecta e inmaculada, centrada sobre el tapete de bienvenida del dulce hogar que el pescador compartía con su mujer y sus ocho hijos, el más pequeño de los cuales se llamaba Peter Hans, o Pedro Juan, en castellano. Peter John, en inglés. Kefa Iojanán en arameo, la lengua de Jesús.
Pedro Juan abrió la puerta esa mañana y metió a casa las botellas que el lechero en su tierna labor del amanecer había depositado sobre el tapete, y con ellas la botella de nuestro relato. La madre de Pedro Juan, al vaciar las de leche en una gran cacerola para preparar yogur, encontró la del pedazo de papel.
- ¡Pedro Juan! ¿De qué se trata esta broma? -gritó la madre, encolerizada. Era de cólera fácil la señora. Pedro Juan se acercó a ella para enterarse, y recibió un fuerte golpe en la cabeza con la enorme cuchara de madera de abedul que su madre gustaba de enarbolar. Llorando y moqueando como un niño (pues es lo que era, un niño de cuatro años) salió de la casa dejando atrás los gritos de su colérica madre y arrojó lejos la botella de la discordia, que se rompió en tres mil pedazos exactos contra una pared.
Los tres mil pedazos de botella se hundieron en el canal frente a la casa que habitaban y siguieron habitando Pedro Juan, sus siete hermanos y hermanas, su colérica madre y su padre pescador; y el pedazo de papel se hundió también, perdiéndose su mensaje (si es que había uno, pues nada nos indica fuera del sentido común que el pedazo de papel estuviera escrito) para siempre jamás.
Fin.


¡Epa! ¡Qué flor de cuento eh! ¿Quieren saber lo que decía el pedazo de papel, el puto pedazo de papel de la puta botella? Decía: "Ayer tomé cuatro vasos de kir. Hoy me estoy cagando; pero creo que si voy al baño, vomito." ¡Y Pedro Juan recibió un golpe por eso! ¡¿A ustedes les parece?! ¡Aaaharg, qué bronca! ¡Odio a las madres golpeadoras de niños de cuatro años con cucharas de madera de abedul, las odio! Pero bueno, qué se le va a hacer. Tampoco es cuestión de ir diciéndoles a las madres cómo criar a sus hijos. Yo creo que ser madre de ocho hijos no es tan fácil tampoco, y hay que tolerar que a veces se pongan un poquito violentas por pelotudeces.

En fin.